A menudo, cuando leemos un libro, vemos una
película, escuchamos una canción, contemplamos una pintura, entre otras
manifestaciones artísticas, nos preguntamos: ¿cuál es su origen?; ¿En qué se
inspiró el autor de dicha obra? Las posibilidades son muchas. Pueden ser
producto de la imaginación, basados en hechos reales, o bien, una mezcla de los
dos.
Revisando la obra de Osvaldo Soriano,
encontramos una compilación de cuentos publicada en 1993 llamada Cuentos de los años felices, una
colección que está dividida en relatos
que abordan su niñez, la historia nacional y el fútbol, y que incluye El penal más largo del mundo. Este
cuento, en el que el autor hace uso del humor para abordarlo, relata la
historia del club de futbol de barrio Estrella Polar, el cual se ve en una
posición de privilegio inédita en el torneo regional del Valle de Río Negro. Su
adversario directo, Deportivo Belgrano, eterno candidato, lo había goleado en
primera rueda por 7 a 0, por lo que llegar a la última fecha un punto por
debajo del poderoso rival, era una noticia para la ciudad. El partido final se
disputaba en cancha de Deportivo Belgrano, el cual necesitaba sólo el empate
para coronarse. En desventaja 1 - 2. Últimos minutos. Un árbitro localista. Lo
inevitable. Piletazo en el área de Estrella Polar. Penal. Un cachetazo del Colo
Rivero al árbitro, que se desmaya. Suspensión del partido. El tribunal falla
que debían completarse los veinte segundos que faltaban a partir del penal. Una
semana después en el mismo estadio a puertas cerradas, el Gato Díaz, arquero
del Estrella Polar, quien quería alcanzar la gloria por una promesa de amor, se
enfrentaba a doce pasos con Constante Gauna de Deportivo Blegrano. Los nervios
del árbitro, sumados al peso del sol sobre su cabeza, hicieron que se desmayara
justo en el instante en que el arquero desviaba el remate. Había que patearlo
otra vez. El resto es historia ya conocida…
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| “El penalty más largo del mundo”. Cine (2005) (ver) |
Lo que no es tan conocido, es que el cuento
de Soriano se basa en una serie final de un campeonato regional de Río Negro,
acontecido en 1953. Unión de Allen representaba al equipo más humilde, el
Estrella Polar del Gato Díaz. Cipolletti, el eterno candidato, tal como
Deportivo Belgrano. Primer partido, goleada 5 - 3 de Unión como local. Segundo
partido, cancha de Cipolletti. 1 - 3 para el visitante finalizando el primer
tiempo. El local tenía que ganar. Empujón anímico, y pronto 3 - 3. Pero los
minutos pasan y el “Albinegro” no logra convertir el gol que fuerce el tercer
partido. Faltan ocho minutos. Centro al área de Unión. La pelota pasa por la
espalda del defensor cayendo por sobre su brazo. El referí Castells cobra penal.
Protestas. Empujones. Trompadas al aire. Hinchas de Cipolletti entran al campo
de juego. Partido suspendido. El tribunal falla que hay que patear el penal y
completar los ocho minutos restantes en dos tiempos de cuatro. 13 días después,
Otto “Tomate” Benjamín, arquero de Unión de Allen, se enfrenta a Rigutti, el 5
de Cipolletti, en el mismo estadio, a puertas cerradas. El relator que sigue la
campaña de Unión, lo relata trepado a un árbol. Orán es el árbitro, se dice que
Castells se retiró del arbitraje luego de lo sucedido. Mide los doce pasos, el
penal se hace esperar. Los visitantes aprovechan para molestar al pateador.
Toma carrera. Patea. Afuera por más de un metro. Benjamín se queda parado, no
reacciona, ante la mala ejecución. El partido continúa, y finaliza con el
empate. Unión de Allen campeón. Al otro día, el intendente de Allen decreta
feriado y los jugadores son agasajados con sándwiches y cerveza gratis.
El fanatismo de Osvaldo Soriano por el fútbol
hizo retrotraer una vieja historia de sus primeros años en la ciudad de
Cipolletti, y la puso al servicio de la imaginación de los lectores. Su obra
quedó registrada como parte grande de nuestra cultura.
El
autor
Osvaldo Soriano fue un escritor y periodista argentino
nacido en Mar del Plata un 9 de enero de 1943. Autor de novelas muy exitosas en
nuestro país y en el exterior, sus obras fueron llevadas tanto al cine como al
teatro.
Durante su infancia y adolescencia acompañó a
su familia, obligados a mudarse varias veces a diferentes ciudades del país,
por razones laborales. Así pasó Por Mar del Plata, San Luis, Río Cuarto, Tandil
y Cipoletti.
Apasionado por el Fútbol, hincha de San
Lorenzo, comienza su carrera escribiendo la sección de deportes en el diario El Eco de Tandil. En 1969 se trasladó a
Buenos Aires para trabajar en la revista Primera
Plana.
Paralelamente a su trabajo periodístico,
comenzó a escribir su primera novela, Triste,
solitario y final, la cual vio la luz en 1973. Le siguió No habrá más penas ni olvido, una
historia de un grupo de peronistas de izquierda y de derecha y sus diferencias, la cual fue llevada al cine por Héctor Olivera en 1983.
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| “No habrá más penas ni olvido”. Cine (1983)(ver) |
En 1976 se va del país, más precisamente a la
ciudad de Bruselas, debido al golpe de Estado. Ya en 1979 fundó Sin Censura,
junto a Julio Cortázar y Carlos Gabetta, donde analizaban el estado de
situación política de Latinoamérica bajo gobiernos de facto.
En 1980 se publicó Cuarteles de Invierno, con una temática que puede considerarse como
una continuación de su novela anterior: un boxeador y un cantante de tango,
ambos en decadencia, son contratados por las autoridades militares para ser
funcionales a sus objetivos. Fue considerada la mejor novela extranjera de 1981
de Italia, y en 1984 se estrena la adaptación al cine de Lautaro Murúa.
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| “Cuarteles de invierno”. Cine (1984) (ver) |
En ese mismo año regresa a la Argentina, y ya
en 1987 forma parte del staff original del diario Página 12, fundado por Jorge
Lanata.
Entre otras publicaciones, aparece Una sombra ya pronto serás, llevada al
cine por Héctor Olivera en 1994, El ojo
de la patria (1992), Cuentos de los
años felices, y su última novela La
hora sin sombra.
Murió el 29 de Enero de 1997 en Buenos Aires
debido a un cáncer de pulmón.
Reconocimiento
Desde 1997 se entrega en Mar del Plata el
Premio Osvaldo Soriano, a la mejor obra literaria.
En 2015, la sala de prensa del estadio del
Club San Lorenzo de Almagro pasa a llamarse Osvaldo Soriano, así como también una
peña de dicho club en Madrid.
En el ambiente Musical, la banda de Punk
Pilsen, liderada por Pil Trafa, y a su vez, líder de la mítica banda
Violadores, lo homenajean con su canción de 1993, “6 novelas”.
Eduardo Montes Bradley reconstruye la vida
del autor, a través de testimonios, en el documental “Soriano”, de 1998.
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| “Soriano”. Documental (1998) (ver) |
La
anécdota
En el año 2003 se jugó un partido oficial por
la tercera categoría del fútbol argentino, la Primera B Metropolitana. Cambaceres
y Atlanta, disputado en Ensenada, empataban en cero. Los hinchas locales
comienzan con cantos antisemitas, por lo cual el árbitro Alejandro Toia decide
parar el partido a los treinta y cuatro minutos del segundo tiempo. El Club
Atlanta está asociado con el pueblo judío, a pesar de no haber sido fundado por
la misma colectividad. Recién en la década del 40, cuando el club se muda al
barrio porteño de Villa Crespo, es más asidua su participación en el Club. Así,
comienzan a llamarlo, el club de los judíos. El partido estuvo detenido siete
minutos. A los treinta y nueve, jugada en el área de Cambaceres, una mano que
no existió, y penal para Atlanta. Hinchas locales en el alambrado, luego la
invasión al campo de juego. El partido se suspendió, y el tribunal decidió
completar lo que restaba de juego, a partir del penal. Veinticuatro días
después y sin público, en cancha neutral se debía jugar un tiempo de cuatro y
otro de cinco minutos. Lucas Ferreiro, figura de Atlanta, se enfrentó al
arquero de Cambaceres César González. Gol y victoria 1 a 0, ya que en los minutos
que restaban, el resultado no se modificó.
Fue un ejemplo, entre pocos otros, de una
situación similar a la relatada por Soriano en su cuento. Por una cuestión
cronológica –el cuento se publica en 1993- se lo asocia con este hecho del
fútbol de ascenso de 2003, y no con otros hechos conocidos anteriores al
cuento. Una analogía muy atinada que nos lleva nuevamente a la obra de Osvaldo
Soriano.
El fútbol como hecho cultural es una tradición que marcó a nuestra sociedad desde fines del siglo XIX, con la llegada de los británicos que lo jugaban. Su simpleza, en cuanto a materiales necesarios –una pelota, arcos improvisados, y campo, que sobraba en nuestro país- hizo que se convierta en una práctica masiva. Por lo tanto, no cuesta creer que el fútbol argentino, a nivel clubes y selección, se convierta en uno de los más importantes del mundo en la época amateur. Con la llegada del profesionalismo, el fútbol se hizo religión hasta nuestros días. Con muchos cambios en las formas de juego, el amor por el deporte se expresa a través de diarios, revistas, el cine, la televisión, la web y sus redes sociales.
Por esto, es importante volver hacia la obra de Osvaldo Soriano, un fanático del fútbol, y un gran escritor que, con El penal más largo del mundo, nos introduce en esa cultura de los años ’50. Para todos los amantes del deporte más popular del mundo y de la literatura, va dedicada esta reseña.
Fuentes
- Ferreyra
C. & Busader S. El penal más largo
del mundo, increíble pero real.
Recuperado el 20 de enero de 2019 de https://www.rionegro.com.ar/portada/el-penal-mas-largo-del-mundo-increible-pero-real-HURN_1420597
- Osvaldo
Soriano (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 21 de enero de 2019 de
- [planeta
gol especial] (2017, Abril, 13). Momento retro el penal mas largo del mundo
planeta gol [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=nQWbCepR2po













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