jueves, 7 de febrero de 2019

El penal de Soriano


A menudo, cuando leemos un libro, vemos una película, escuchamos una canción, contemplamos una pintura, entre otras manifestaciones artísticas, nos preguntamos: ¿cuál es su origen?; ¿En qué se inspiró el autor de dicha obra? Las posibilidades son muchas. Pueden ser producto de la imaginación, basados en hechos reales, o bien, una mezcla de los dos.
Revisando la obra de Osvaldo Soriano, encontramos una compilación de cuentos publicada en 1993 llamada Cuentos de los años felices, una colección que está dividida en relatos que abordan su niñez, la historia nacional y el fútbol, y que incluye El penal más largo del mundo. Este cuento, en el que el autor hace uso del humor para abordarlo, relata la historia del club de futbol de barrio Estrella Polar, el cual se ve en una posición de privilegio inédita en el torneo regional del Valle de Río Negro. Su adversario directo, Deportivo Belgrano, eterno candidato, lo había goleado en primera rueda por 7 a 0, por lo que llegar a la última fecha un punto por debajo del poderoso rival, era una noticia para la ciudad. El partido final se disputaba en cancha de Deportivo Belgrano, el cual necesitaba sólo el empate para coronarse. En desventaja 1 - 2. Últimos minutos. Un árbitro localista. Lo inevitable. Piletazo en el área de Estrella Polar. Penal. Un cachetazo del Colo Rivero al árbitro, que se desmaya. Suspensión del partido. El tribunal falla que debían completarse los veinte segundos que faltaban a partir del penal. Una semana después en el mismo estadio a puertas cerradas, el Gato Díaz, arquero del Estrella Polar, quien quería alcanzar la gloria por una promesa de amor, se enfrentaba a doce pasos con Constante Gauna de Deportivo Blegrano. Los nervios del árbitro, sumados al peso del sol sobre su cabeza, hicieron que se desmayara justo en el instante en que el arquero desviaba el remate. Había que patearlo otra vez. El resto es historia ya conocida…

“El penal más largo del mundo”. Relatado por Alejandro Apo (CC BY-SA 2.0) (Ver)



“El penalty más largo del mundo”. Cine (2005)  (ver)

Lo que no es tan conocido, es que el cuento de Soriano se basa en una serie final de un campeonato regional de Río Negro, acontecido en 1953. Unión de Allen representaba al equipo más humilde, el Estrella Polar del Gato Díaz. Cipolletti, el eterno candidato, tal como Deportivo Belgrano. Primer partido, goleada 5 - 3 de Unión como local. Segundo partido, cancha de Cipolletti. 1 - 3 para el visitante finalizando el primer tiempo. El local tenía que ganar. Empujón anímico, y pronto 3 - 3. Pero los minutos pasan y el “Albinegro” no logra convertir el gol que fuerce el tercer partido. Faltan ocho minutos. Centro al área de Unión. La pelota pasa por la espalda del defensor cayendo por sobre su brazo. El referí Castells cobra penal. Protestas. Empujones. Trompadas al aire. Hinchas de Cipolletti entran al campo de juego. Partido suspendido. El tribunal falla que hay que patear el penal y completar los ocho minutos restantes en dos tiempos de cuatro. 13 días después, Otto “Tomate” Benjamín, arquero de Unión de Allen, se enfrenta a Rigutti, el 5 de Cipolletti, en el mismo estadio, a puertas cerradas. El relator que sigue la campaña de Unión, lo relata trepado a un árbol. Orán es el árbitro, se dice que Castells se retiró del arbitraje luego de lo sucedido. Mide los doce pasos, el penal se hace esperar. Los visitantes aprovechan para molestar al pateador. Toma carrera. Patea. Afuera por más de un metro. Benjamín se queda parado, no reacciona, ante la mala ejecución. El partido continúa, y finaliza con el empate. Unión de Allen campeón. Al otro día, el intendente de Allen decreta feriado y los jugadores son agasajados con sándwiches y cerveza gratis.
El fanatismo de Osvaldo Soriano por el fútbol hizo retrotraer una vieja historia de sus primeros años en la ciudad de Cipolletti, y la puso al servicio de la imaginación de los lectores. Su obra quedó registrada como parte grande de nuestra cultura.

(Captura de pantalla)

(Captura de pantalla)

(Captura de pantalla)

El autor

Osvaldo Soriano fue un escritor y periodista argentino nacido en Mar del Plata un 9 de enero de 1943. Autor de novelas muy exitosas en nuestro país y en el exterior, sus obras fueron llevadas tanto al cine como al teatro.
Durante su infancia y adolescencia acompañó a su familia, obligados a mudarse varias veces a diferentes ciudades del país, por razones laborales. Así pasó Por Mar del Plata, San Luis, Río Cuarto, Tandil y Cipoletti.
Apasionado por el Fútbol, hincha de San Lorenzo, comienza su carrera escribiendo la sección de deportes en el diario El Eco de Tandil. En 1969 se trasladó a Buenos Aires para trabajar en la revista Primera Plana.
Paralelamente a su trabajo periodístico, comenzó a escribir su primera novela, Triste, solitario y final, la cual vio la luz en 1973. Le siguió No habrá más penas ni olvido, una historia de un grupo de peronistas de izquierda y de derecha y sus diferencias, la cual fue llevada al cine por Héctor Olivera en 1983.

“No habrá más penas ni olvido”. Cine (1983)(ver)

En 1976 se va del país, más precisamente a la ciudad de Bruselas, debido al golpe de Estado. Ya en 1979 fundó Sin Censura, junto a Julio Cortázar y Carlos Gabetta, donde analizaban el estado de situación política de Latinoamérica bajo gobiernos de facto.
En 1980 se publicó Cuarteles de Invierno, con una temática que puede considerarse como una continuación de su novela anterior: un boxeador y un cantante de tango, ambos en decadencia, son contratados por las autoridades militares para ser funcionales a sus objetivos. Fue considerada la mejor novela extranjera de 1981 de Italia, y en 1984 se estrena la adaptación al cine de Lautaro Murúa.


“Cuarteles de invierno”. Cine (1984) (ver)
En ese mismo año regresa a la Argentina, y ya en 1987 forma parte del staff original del diario Página 12, fundado por Jorge Lanata.
Entre otras publicaciones, aparece Una sombra ya pronto serás, llevada al cine por Héctor Olivera en 1994, El ojo de la patria (1992), Cuentos de los años felices, y su última novela La hora sin sombra.
Murió el 29 de Enero de 1997 en Buenos Aires debido a un cáncer de pulmón.

“Una sombra ya pronto serás”. Cine (1984)(ver)

Reconocimiento

Desde 1997 se entrega en Mar del Plata el Premio Osvaldo Soriano, a la mejor obra literaria.
En 2015, la sala de prensa del estadio del Club San Lorenzo de Almagro pasa a llamarse Osvaldo Soriano, así como también una peña de dicho club en Madrid.


Sala de prensa San Lorenzo(CC BY-SA 2.0)  (ver)

En el ambiente Musical, la banda de Punk Pilsen, liderada por Pil Trafa, y a su vez, líder de la mítica banda Violadores, lo homenajean con su canción de 1993, “6 novelas”.


Pilsen - “6 Novelas” (ver)

Eduardo Montes Bradley reconstruye la vida del autor, a través de testimonios, en el documental “Soriano”, de 1998.

“Soriano”. Documental (1998) (ver)

La anécdota

En el año 2003 se jugó un partido oficial por la tercera categoría del fútbol argentino, la Primera B Metropolitana. Cambaceres y Atlanta, disputado en Ensenada, empataban en cero. Los hinchas locales comienzan con cantos antisemitas, por lo cual el árbitro Alejandro Toia decide parar el partido a los treinta y cuatro minutos del segundo tiempo. El Club Atlanta está asociado con el pueblo judío, a pesar de no haber sido fundado por la misma colectividad. Recién en la década del 40, cuando el club se muda al barrio porteño de Villa Crespo, es más asidua su participación en el Club. Así, comienzan a llamarlo, el club de los judíos. El partido estuvo detenido siete minutos. A los treinta y nueve, jugada en el área de Cambaceres, una mano que no existió, y penal para Atlanta. Hinchas locales en el alambrado, luego la invasión al campo de juego. El partido se suspendió, y el tribunal decidió completar lo que restaba de juego, a partir del penal. Veinticuatro días después y sin público, en cancha neutral se debía jugar un tiempo de cuatro y otro de cinco minutos. Lucas Ferreiro, figura de Atlanta, se enfrentó al arquero de Cambaceres César González. Gol y victoria 1 a 0, ya que en los minutos que restaban, el resultado no se modificó.
Fue un ejemplo, entre pocos otros, de una situación similar a la relatada por Soriano en su cuento. Por una cuestión cronológica –el cuento se publica en 1993- se lo asocia con este hecho del fútbol de ascenso de 2003, y no con otros hechos conocidos anteriores al cuento. Una analogía muy atinada que nos lleva nuevamente a la obra de Osvaldo Soriano.


El fútbol como hecho cultural es una tradición que marcó a nuestra sociedad desde fines del siglo XIX, con la llegada de los británicos que lo jugaban. Su simpleza, en cuanto a materiales necesarios –una pelota, arcos improvisados, y campo, que sobraba en nuestro país- hizo que se convierta en una práctica masiva. Por lo tanto, no cuesta creer que el fútbol argentino, a nivel clubes y selección, se convierta en uno de los más importantes del mundo en la época amateur. Con la llegada del profesionalismo, el fútbol se hizo religión hasta nuestros días. Con muchos cambios en las formas de juego, el amor por el deporte se expresa a través de diarios, revistas, el cine, la televisión, la web y sus redes sociales.
Por esto, es importante volver hacia la obra de Osvaldo Soriano, un fanático del fútbol, y un gran escritor que, con El penal más largo del mundo, nos introduce en esa cultura de los años ’50. Para todos los amantes del deporte más popular del mundo y de la literatura, va dedicada esta reseña.

Leonardo Giardini
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Leonardo Giardini hablando
 en su programa radial
"Palpitando Gestión Cultural"
de este cuento.
Cuento relatado por
Alejandro Apo








Fuentes

-       Ferreyra C. & Busader S. El penal más largo del mundo, increíble pero real.

-       Osvaldo Soriano (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 21 de enero de 2019 de

-       [planeta gol especial] (2017, Abril, 13). Momento retro el penal mas largo del mundo planeta gol [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=nQWbCepR2po





domingo, 16 de diciembre de 2018

90 años no es nada


CC BY-SA (ver)
  Uno de los personajes más importantes de la historieta nacional cumple 90 años. Patoruzú, descendiente de la Dinastía egipcia Patoruzek I, Cacique tehuelche, contradictoriamente dueño de media Patagonia, es el resultado de un proceso de evolución creativa. Partiendo desde aquella primera publicación como un personaje secundario, con otro nombre, y con una fisonomía diferente a la que conocemos, se pueden establecer tres etapas sobre las que se producen estos cambios: la etapa de Patoruzú como tira cómica, la etapa como revista y la etapa como historieta. 

  La primera etapa comienza el día 19 de octubre de 1928, en la tira cómica “Don Gil Contento”. Su autor, Dante Quinterno, quien la guionaba y dibujaba para el diario Crítica, introdujo un nuevo personaje llamado Curugua-Curiguagüigua. Aconsejado por el director del diario, Carlos Muzio Sáenz Peña, Quinterno cambia su nombre por uno más pegadizo, Patoruzú. Una adaptación del nombre de una golosina popular de la época que se vendía en farmacias: la pasta de oruzú. 
  En 17 viñetas, un indio, el último de los Tehuelches gigantes, llegaba a Buenos Aires desde el sur.    Acompañado de su ñandú Carmela, quedaba a cargo de Gil, debido a la muerte de su tutor, el tío de éste. Inocente, desconociendo modales y costumbres de la ciudad, pero con una fortuna en herencia, se resistía a entregar una bolsa de monedas de oro a su nuevo tutor, quien intentaba engañarlo con la excusa de que no servían en la ciudad. El sábado 20 de octubre Patoruzú hacía su última aparición en el diario Crítica. Y Quinterno también. 
  Dos meses después pasaba al diario La Razón, con la tira “Julián de Montepío”, un playboy porteño fanfarrón y vividor, personaje que luego conoceremos como Isidoro. El 27 de septiembre de 1930, Patoruzú reaparecía en dicha tira, donde el autor repetía, casi cuadro por cuadro, la historieta de Don Gil, con algunas variantes. Con el tiempo, el Indio tomaba protagonismo y se convertía en el personaje principal, tal es así, que en agosto de 1931 la tira pasaba a llamarse Patoruzú. 
  A principios de diciembre de 1935, por problemas con los derechos de autoría de sus obras, Quinterno se retiraba de La Razón junto a Patoruzú, y unos días después, el 11 de diciembre, debutaba con su tira en el diario El Mundo. Retomaba a Julián de Montepío como Isidoro, y reinventaba el origen de Indio. Esta vez, paseando por el puerto de Buenos Aires, encontraba un circo dirigido por Isidoro, en donde acababa, con una demostración de fuerza, con la atracción del circo, el gitano Juaniyo, así como también con el negocio de Isidoro. A pesar de esto, su destino juntos se sellaba por la visión de una gitana. 
  Este último paso por El Mundo, descubrió a un nuevo Patoruzú. Su fisonomía era la que conocemos hoy, y ya no es aquel indio tonto de las primeras épocas. Si bien siguió teniendo rasgos de ingenuidad, correspondieron a la confianza en la bondad del ser humano. 

  La segunda etapa, la de la revista propia, comienza paralelamente a las publicaciones en los periódicos. 
  En la década del ’30, las tiras cómicas influían fuertemente en la venta de diarios. Tal fue la popularidad que alcanzó el personaje, que el 12 de noviembre de 1936 aparece la revista Patoruzú. Con un formato apaisado, su contenido estaba dividido por secciones, de las cuales se pueden destacar: las Quirosóficas (una sección “política” de la revista), notas deportivas, notas de actualidad, textos serios, tiras serias (Hernán El Corsario), tiras cómicas (Don Fierro y en 1940, Isidoro).              Aproximadamente, un cuarto de la revista, correspondía a la historieta Patoruzú, una recopilación de las anteriores tiras cómicas del Diario. La publicación fue en un éxito inmediato. Superó los 300.000 ejemplares mensuales, lo cual obligó a Quinterno a publicarla semanalmente, y a que convirtiera a su recientemente creada editorial en una empresa mucho mayor. 
  En ese mismo año, se publican los primeros números en color en el semanario Mundo Argentino. 
Sucesivamente, aparecen los personajes que acompañarán al Indio a lo largo de su historia: Pampero (agosto de 1936), La Chacha (diciembre de 1936), Upa y Ñancul (marzo de 1937), el Coronel Cañones (agosto de 1938) y Patora (1959). 
  De 1941 a 1948, se publicaba la tira en inglés, en el periódico PM de Nueva York, y en 1946, salían 2 números de “The adventures of Patoruzú”. 
  En 1945, Quinterno pretendía llegar a un público más joven con la edición de la revista Patoruzito, donde relataba secuencialmente las aventuras de Patoruzú e Isidoro de niños. Era a Una revista diferente a Patoruzú, de formato vertical, incluía mayor contenido de historietas de aventuras serias (Vito Nervio) y humorísticas (Langostino; Mancucho y Meneca), así como las primeras historietas extranjeras (Flash Gordon). De aparición mensual en un comienzo, variaba constantemente su periodicidad. 
  Ese mismo año, El Mundo dejó de publicar la tira de Patoruzú en el mejor momento de la revista. 

  La etapa de la historieta comienza en 1956. La revista pasaba a llamarse “Las grandes andanzas del indio Patoruzú, luego, “Las andanzas de Patoruzú e Isidoro”. La revista Patoruzito, por su parte, se titulaba “Correrías de un gran cacique”, y muy poco tiempo después, “Correrías de Patoruzito”. Ya en 1968, Isidoro tenía revista propia. 
  La creación de nuevas aventuras disminuía con el paso de tiempo. En consecuencia, en 1977 se republicaban historietas anteriores adaptadas a la época bajo los títulos “Selección de las mejores andanzas de Patoruzú”, “Selección de las mejores correrías de Patoruzito” y “Selección de las mejores locuras de Isidoro. Dicha publicación cerraba su ciclo a finales de 2016. 

El Libro de Oro 

  Un clásico anual, muy esperado por los lectores de la revista, aparecía todos los fines de año. La primera publicación de Libro de Oro de Patoruzú fue en 1937, y la última en 1984. Cada ejemplar constaba, aproximadamente, de 200 páginas con dibujos a color y banco y negro, donde colaboraban los mejores historietistas del país. Por lo general, la tapa era exclusiva de Quinterno. 

Los Personajes 

- Patoruzú: indio noble, un tanto ingenuo, defensor de los débiles y de fuerza sobrehumana.
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- Isidoro: simpático, vividor, irresponsable, interesado, vago y jugador. Es también el Padrino de Patoruzú. 
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- Pampero: caballo salvaje domado por Patoruzú, se convierte en su amigo fiel. 
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- La Chacha: es la nodriza que crió a Patoruzú y quien se hace cargo de la estancia en su ausencia. Se destaca por la calidad de sus empanadas. 
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- Ñancul: capataz incompetente de la estancia de Patoruzú. 
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- Upa: hermano de Patoruzú confinado a una cueva debido a su retraso mental. El Indio lo rescata, desobedeciendo el mandato paterno, y lo cría como un hijo propio. 
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- Patora: hermana de Patoruzú, muy enamoradiza, su constante propósito es encontrar un candidato. 
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- El Coronel Cañones: tío de Isidoro. Su carácter rígido y disciplinado choca constantemente con el modo de vida de su sobrino, a quien no puede encarrilar. 
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- Patoruzito: Patoruzú en su niñez. Conserva todas sus características, aunque carece de su ingenuidad. 
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- Isidorito: Isidoro en su niñez. Malcriado, maleducado y travieso, es el compañero de aventuras de Patoruzito. 
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El autor 

  Dante Quinterno nació en el año 1909 en Buenos Aires. Su crianza en el campo es influencia directa en la elección de un indio como personaje de una tira, cuyos valores contrastan con los de la figura del porteño piola. Dentro de la variedad de perfiles de indios, el autor elige aquel que “refleja el espíritu más puro del gaucho, del hombre en contacto con la naturaleza” (Quinterno, 1996, p.24). 
  En 1936 funda la Editorial Dante Quinterno, la cual fue mudando de sedes asiduamente. Cuando nuevos guionistas y dibujantes comenzaron a colaborar con la revista Patoruzú, Quinterno les entregó por escrito una descripción de los valores de indio para que no se aparten de su concepción original, e indicaciones para dibujar correctamente sus facciones. 
  Reconocido por sus empleados como un jefe exigente, obsesivo y perfeccionista, así como también, justo, respetuoso y elogioso ante un trabajo bien hecho. Su editorial pagaba los mejores sueldos del mercado. 
  El autor fallece en Buenos Aires en 2003. Actualmente, la empresa Los Tehuelches S.A. es la compañía licenciataria y productora que gestiona las marcas y copyright de Grupo Quinterno. 

Reediciones 

  En 2004, Grupo Clarín Publica, en su colección Biblioteca Clarín de la Historieta, el N°7 - Patoruzú, el N°13 - Patoruzito, y el N°15 – Isidoro. 
  En 2010, Grupo Perfil relanzaba 12 ejemplares a color con las mejores historietas de Patoruzú. 
  En 2018, Editorial Assisi completa los cuatro tomos de la reedición a cargo del dibujante Pablo Sapia. 

Radio, Televisión y Cine 

  Los personajes de Quinterno también tuvieron participación en medios no escritos. En épocas en que la tira se publicaba en el diario El Mundo, el Indio tuvo su programa en la radio del mismo grupo. Su nombre era “Bajo el poncho de Patoruzú”. 
  En la televisión, se pudo ver a participación de Patoruzito, Isidorito y Pamperito en un corto que anunciaba el horario de protección al menor, e invitaba a los niños a ir a dormir. 
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  En cine, la primera participación se da en el año 1942, con el estreno del corto cinematográfico de once minutos “Upa en apuros”. Upa, hermano menor de Patoruzú, es secuestrado por el Gitano Juaniyo y rescatado por el Indio. A pesar de las imitaciones para obtener material necesario importado en época de guerra, y de no obtener réditos económicos, el resultado fue un producto de primera calidad mundialmente reconocido.
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   En 1996 se produjo un corto llamado “El templo”, de poco más de cuatro minutos.
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  En 2004, se estrena a Película Patoruzito, donde el personaje principal debe pasar una serie de pruebas para convertirse en jefe de su tribu.
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  En 2006 se estrena la secuela, Patoruzito 2: La gran aventura. En representación de su tribu, Patoruzito viaja a Buenos Aires, y se encuentra en una mansión donde una bruja pretende hacer prisionera a un hada.
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  En 2007, se estrena Isidoro: la película. Es la búsqueda de Isidoro, junto a Cachorra, su compañera de juergas, de demostrar que su tío, el Coronel Cañones es inocente de robo de un combustible revolucionario.
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Críticas 

  Patoruzú no estuvo exento de críticas. Su posición nacionalista lo acercaron a gobiernos de facto, ya sea por acción, o por omisión de pensamientos. Por una parte, demostraba apoyo a diferentes dirigentes en una sección política de la revista, y por otra parte, se mostraba neutral en contexto de las dictaduras de los años ’70, las cuales usaron su figura como propaganda política. 
  También, la virtud exaltada de la argentinidad, hizo que el trato hacia algunos personajes extranjeros, se viera como un desprecio hacia ellos. Así, gitanos, hindúes y turcos eran comúnmente ladrones, secuestradores y estafadores. 
   Por último, su trama simpe fue otro punto de desvalorización, correspondiente con el análisis de la mayoría de las historietas -no serias- producidas.



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El reconocimiento 

  Aún a pesar de las críticas, Patoruzú es considerado, junto con Mafalda, como el personaje más importante de la historieta argentina. 
  Pueden encontrarse numerosas manifestaciones de reconocimiento a los personajes de Quinterno.    Tal es el caso de estatuas, como la del Paseo de la Historieta en San Temo, o la de la Ciudad de los niños, en La Plata. También una serie de estampillas con los personajes lanzada en 2004, y un mural en la plaza Francisco Canaro, sobre Cochabamba y Sarandí en Capital Federal. Se ha distinguido asimismo al autor con muestras y homenajes en vida, y post mortem, como las muestras de 2009 en la Feria Internacional del libro de Buenos Aires y en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, y el 8 de noviembre de 2018 la Mención de honor Senador Domingo F. Sarmiento, premio a su trayectoria artística y aporte a la cultura nacional. 

  La cercanía de Patoruzú al hombre común, fue el nexo que buscó el autor en su creación. Según él (1996), no se inspiró en sí en un personaje real, sino “quizás en el personaje que todos quisiéramos ser” (p.24). 
  Como superhéroe, es anterior a Superman, creado en 1933, a Batman, creado en 1939, y a Asterix, un cásico de la historieta mundial, en 1959. Sobre este último, existen indicios de la influencia de los personajes de Quinterno en sus autores. 
  Sin poderes sobrenaturales, solamente con su fuerza sobrehumana, y con unas boleadoras como única arma, Patoruzú se enfrentó al mismo Mandinga, un personaje recurrente, símbolo inequívoco del mal. 
  Así pues, revisando estos 90 años de historia, y tomando en cuenta a influencia de Patoruzú de generación en generación, a niños y grandes, se evidencia la relevancia de los personajes de Dante Quinterno y su aporte a la historieta y a la cultura de nuestro país. Huija Chei! 

Fuentes 
· Argañaraz, A. (4 de marzo de 2014). El indio Patoruzú y la Argentina ubérrima. Córdoba: América Latina en movimiento. Recuperado de https://www.alainet.org/en/node/83725
· De maula a indio ejemplar (6 de marzo de 2003). Recuperado de https://www.lanacion.com.ar/478625-de-maula-a-indio-ejemplar/amp/47862
· Isidoro Cañones. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 28 de noviembre de 2018 de https://es.m.wikipedia.org/wiki/Patoruzito
· Martinez, E. & Ravier, C. (15 de diciembre de 1996). El misterio del hombre que inventó a Patoruzú. Viva, (1.076), p.20-p.32. 
· Muzio, S. Releyendo Patoruzú. Espasa Calpe, 1994. 
· Patoruzito. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 28 de noviembre de 2018 de https://es.m.wikipedia.org/wiki/Patoruzito
· Patoruzú. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 28 de noviembre de 2018 de https://es.m.wikipedia.org/wiki/Patoruzú
· Quinterno, D. (2004). Patoruzú. Buenos Aires, Argentina: Clarín. 
· Quinterno, D. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 28 de noviembre de 2018 de https://es.m.wikipedia.org/wiki/Dante_Quinterno
· Strassburguer, J. (28 de enero de 2018). Dale tu mano al indio. Página 12. Recuperado de https://www.pagina12.com.ar/91770-dale-tu-mano-al-indio
· Zocchi, J. (19 de octubre de 2018). Patoruzú, e primer súper héroe argentino, cumple 90 años. Infobae. Recuperado de https://www.infobae.com/gente/personajes/2018/10/2019/patoruzu-el-primer-super-heroe-argentino-cumpe-90-anos/?outputType=amp-type